Torres del Río es una de las paradas más singulares del Camino de Santiago en Navarra. Situada entre Los Arcos y Viana, sobre un alto que domina el paisaje y junto al río Linares, esta villa histórica concentra en un espacio reducido algunos de los hitos patrimoniales más relevantes del románico navarro y del propio itinerario jacobeo.
El caserío se organiza en torno a la plaza de los Fueros y a un entramado de calles donde destacan grandes casas blasonadas de los siglos XVI al XVIII, reflejo de la prosperidad que alcanzó la villa gracias a su posición estratégica como enclave fronterizo entre los reinos de Navarra y Castilla. Este patrimonio civil, unido a los puentes históricos sobre el río Linares, conforma una imagen urbana poderosa y muy reconocible.
El gran emblema de Torres del Río es la iglesia del Santo Sepulcro, una de las joyas del románico navarro y del Camino de Santiago. Construida a finales del siglo XII, su planta octogonal y la espectacular cúpula interior en forma de estrella de ocho puntas convierten este templo en una visita imprescindible.
Completan el conjunto patrimonial la iglesia parroquial de San Andrés, de estilo gótico-renacentista y situada en la parte alta del pueblo, y el despoblado de La Monjía, antiguo monasterio benedictino vinculado al Monasterio de Irantzu. Este legado histórico se mantiene vivo a través de las fiestas, leyendas y tradiciones que forman parte de la identidad local, especialmente las fiestas patronales de San Andrés, que se celebran a finales de noviembre y reúnen a vecinos y turistas en torno a la historia, la devoción y la vida comunitaria del pueblo.