Lerín se alza sobre una peña dominando la ribera del Ega, una posición importante que le ha valido el nombre de Balcón de la Ribera y que explica buena parte de su historia. Villa de carácter agrícola y defensivo, Lerín combina un potente legado histórico con paisajes abiertos, naturaleza protegida y una intensa vida ligada al campo.
El casco urbano conserva una estructura marcada por la calle Mayor, auténtica arteria de la villa, flanqueada por casas blasonadas y asomada al impresionante cortado natural que cae hacia el río. En este escarpe se abren numerosas cuevas excavadas en la roca de yeso, testimonio de una ocupación histórica ligada a la defensa, la vivienda y los usos agroganaderos. El conjunto se organiza en distintas zonas, desde las espectaculares cuevas de la Peña de la Virgen Blanca hasta cuevas vivienda integradas en el casco urbano, junto a las del Aguachal y las del Barranco del Paredón. La iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción preside el perfil urbano junto a las Ruinas del palacio del Conde de Lerín y el Fuerte de Cazorla.
Más allá del núcleo urbano, Lerín despliega un entorno natural de gran interés. El término municipal acoge espacios protegidos como el Área de Protección de la Fauna Silvestre de la Baigorriana, compartida con Cárcar, donde se desarrolla un proyecto pionero de compatibilización entre agricultura y conservación de aves esteparias. A esto se suman los Pinares de Lerín, la masa espontánea de pino carrasco más occidental de Navarra y sitio singular sobre un anticlinal yesoso que alberga una notable diversidad de fauna y ofrece rutas accesibles a pie y en bicicleta. Este además es el escenario de Trail Pinares de Lerín, un referente nacional del trail running que se celebra cada mes de marzo.
La ubicación elevada y la calidad del cielo nocturno convierte a Lerín en un destino idóneo para la observación astronómica. Espacios elevados, caminos rurales y zonas altas del entorno, alejadas del núcleo urbano, brindan condiciones óptimas para disfrutar del firmamento dentro del proyecto Starlight que propone nuevas formas de descubrir el territorio. La experiencia se completa con una sólida tradición agroalimentaria y cooperativa, reflejada en iniciativas históricas y actuales como la conservera y la bodega.