Otiñano es un pequeño concejo del valle de la Berrueza que conserva intacta la esencia de los pueblos rurales del occidente navarro. Situado al oeste de Navarra, muy próximo al límite con Álava y en las primeras estribaciones de la Sierra de Codés, fue en origen lugar de señorío nobiliario y formó parte de la Berrueza hasta 1456. Pocos años después, la princesa Leonor cedió su término a Torralba del Río, a cuya jurisdicción pertenece desde entonces.
El núcleo del pueblo está presidido por la iglesia de San Martín de Tours, un templo de origen románico que fue transformado entre los siglos XVI y XVII y que conserva un interesante conjunto de retablos barrocos, una pila bautismal medieval y una expresiva talla de San Martín Obispo. Junto a esta destaca la Casa del Obispo, edificio neoclásico del siglo XIX vinculado a Ramón Fernández de Piérola, benefactor del pueblo, cuya huella permanece también en las infraestructuras hidráulicas que marcaron la vida cotidiana de Otiñano.
Uno de los elementos más singulares del concejo es su lavadero, uno de los mayores de Tierra Estella, construido a comienzos del siglo XX gracias a la aportación del propio obispo Piérola. Restaurado y puesto en valor, el conjunto formado por lavadero, fuente y abrevadero constituye hoy un valioso testimonio de la arquitectura popular ligada al uso del agua y a la vida comunitaria.
En la actualidad, sus fiestas patronales en honor a la Virgen del Pilar, celebradas el 12 de octubre, reúnen a vecinos y visitantes en torno a tradiciones sencillas y cercanas. Desde el pueblo parten además paseos y excursiones hacia la Sierra de Codés, convirtiéndolo en un punto de partida ideal para quienes buscan naturaleza, patrimonio y silencio.