Espronceda es una pequeña villa navarra con categoría histórica, situada en la ladera sur de la Sierra de Codés, sobre un espolón natural entre el río Linares y su afluente. Antiguo señorío nobiliario, fue adquirido por sus propios pobladores en el siglo XIV, obteniendo fuero propio y derecho de asiento en las Cortes del Reino de Navarra, un pasado que todavía se percibe en la estructura y carácter del pueblo.
El núcleo urbano conserva un interesante patrimonio encabezado por la iglesia de San Vicente Mártir, de origen tardogótico con su retablo mayor de estilo barroco. El singular crucero de Camino, cerca de la Carretera de Aguilar, se destaca por ser único entre los más de setenta cruceros catalogados en Navarra, mientras que la ermita de la Virgen del Campo alberga una valiosa talla románica de la Virgen. A esto se suman el Palacio de Acedo y los escudos heráldicos repartidos por sus casas, testimonio de la relevancia histórica de la villa.
El patrimonio de Espronceda se completa con otros elementos de interés como el yacimiento arqueológico de La Pedrigosa, que aporta claves sobre la ocupación histórica del entorno desde época prerromana. El antiguo lavadero, vinculado a la vida comunitaria tradicional y diversas piezas de escultura religiosa repartidas por el núcleo urbano, complementan la lectura del pasado y la evolución del pueblo.
La vida local se mantiene viva gracias a sus tradiciones y celebraciones, especialmente en torno a San Miguel, patrón del municipio. Costumbres como el Katxupin, junto a actividades culturales impulsadas por los propios vecinos, refuerzan el carácter cercano y comunitario de este pequeño pueblo de Tierra Estella.