Armañanzas es una pequeña villa situada al pie de la Sierra de Codés, en un entorno rural que combina paisaje agrícola y patrimonio histórico. Asentada sobre un pequeño montículo entre dos suaves laderas, su perfil se reconoce desde lejos por la presencia dominante de la iglesia de Santa María, uno de los edificios monumentales más destacados de la zona y en cuyo interior se conserva uno de los mejores Retablos Mayores platerescos del siglo XVIII de la Merindad de Estella.
A pesar de su reducido tamaño, Armañanzas conserva un patrimonio civil que es testigo de su pasado nobiliario. Del antiguo palacio barroco del siglo XVII conocido como la Casa Grande, se mantiene en pie su fachada principal. A poca distancia se localiza el emplazamiento del palacio medieval del siglo XII, hoy desaparecido, que recuerda la existencia de un linaje feudal vinculado a la historia temprana de la villa y a los acontecimientos políticos del reino de Navarra.
El entorno natural está marcado por las laderas onduladas de secano, los cultivos de cereal, viñedo y olivar, y la presencia del río Linares, que atraviesa el término municipal y aporta una franja fértil dedicada históricamente a las huertas. La proximidad a la Sierra de Codés convierte al pueblo en un punto tranquilo desde el que recorrer este espacio natural y los paisajes que conectan Navarra con La Rioja.
Armañanzas comparte con otros pueblos de las Cinco Villas un calendario festivo marcado por el ciclo agrícola y las celebraciones religiosas, lo que favorece una identidad comarcal común y el encuentro entre localidades vecinas. Fiestas patronales de verano, San Isidro o la Semana Santa forman parte de este calendario compartido. En Armañanzas estas ceebraciones se viven con un carácter propio, especialmente a través de sus antiguas cofradías, como la de la Santa Vera Cruz o San Juan y de tradiciones comunitarias muy arraigadas que refuerzan el vínculo entre el pueblo, su historia y su gente.