¿Qué la hace imprescindible?
Tradición familiar recuperada
Este proyecto boutique retoma la vocación vitivinícola de la familia Larrainzar, vinculada a esta finca desde finales del siglo XIX. La actual bodega, inaugurada en 2006, recupera una historia iniciada en 1891, cuando ya se elaboraban vinos premiados en este mismo lugar.
Un jardín vitícola único
Dispone de un innovador espacio experimental donde se muestran distintos sistemas de conducción y poda de la vid. Esta instalación permite comprender de forma didáctica cómo influyen el suelo, la orientación o el manejo del viñedo en la calidad final del vino antes de recorrer sus 17 hectáreas de viña propia.
Arquitectura integrada en el paisaje
Diseñada por el arquitecto navarro Fernando Redón Huici, la bodega se organiza en módulos funcionales que combinan tecnología enológica y elaboración artesanal, integrándose en el entorno natural situado junto al Monasterio de Santa María la Real de Irache.
Cuándo visitar
Cualquier época es adecuada para conocer sus instalaciones y descubrir el proceso de elaboración de sus vinos, aunque la vendimia y los meses de otoño ofrecen un atractivo especial por la actividad del viñedo y el paisaje.
Ideal para
Cómo llegar
Camino de la Corona, s/n. 31240 Ayegui.
Más información
El proceso de elaboración combina fermentaciones diferenciadas por variedad con crianzas en barrica de roble francés que pueden prolongarse entre 3 y 18 meses, seguidas de un afinamiento en botella. Este enfoque permite desarrollar vinos estructurados y equilibrados, concebidos desde el ensamblaje como herramienta para reflejar la personalidad de cada añada.
A estos procesos se suma una clara apuesta por la innovación aplicada al paisaje vitivinícola a partir del propio concepto de Pago. A diferencia de otras bodegas que elaboran vino con uva procedente de distintos proveedores, aquí la producción se realiza exclusivamente con uvas cultivadas en su propia finca de 17 hectáreas.
El conjunto ha sido concebido, además, como un espacio donde arquitectura, investigación agronóma y proceso enológico funcionan de manera integrada. El edificio, diseñado por el arquitecto Fernando Redón, se aleja de la lógica industrial convencional para adaptarse visual y funcionalmente al entorno monumental del cercano monasterio, favoreciendo condiciones de trabajo respetuosas con la materia prima.
Esta vocación experimental se materializa en el jardín vitícola, un elemento único en España que reúne hasta 24 sistemas distintos de conducción y poda. Concebido como herramienta didáctica, permite comprender de forma visual cómo las decisiones en viñedo influyen directamente en el rendimiento de la planta y en la expresión final del vino antes incluso de llegar a la cata.